Yo no quito el crucifijo
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martes, 30 de noviembre de 2010

¿Qué sabe Zapatero, que sabe Marruecos?



“La sumisión y tolerancia no es el camino de la moral, pero sí con frecuencia el más cómodo”
Martín Luther King
Predicador, defensor de los derechos de la raza negra


Con asombro y perplejidad el pueblo español viene constatando como el Ejecutivo, con su presidente a la cabeza, viene poniendo en práctica desde sus primeros pasos, una actitud absolutamente anticlerical con respecto a la Religión Católica; una postura retadora y de confrontación, como se ha podido comprobar en las palabras pronunciadas en la campaña electoral catalana por el Sr. Rodríguez, que no pueden tener otra consecuencia, que la aparición de un malestar, inquietud y desasosiego entre la población —tanto católicos, como no católicos— salvoconducto muy peligroso, que en vez de conducirnos por el camino del respeto y la comprensión, de insistir en estas tesis, bien podría llegar a desembocar como infortunadamente ya ocurrió en la década de los treinta, en la exaltación desmedida de ideas antagónicas, la división y en último extremo el conflicto entre la sociedad española. Un ejemplo constatable, es la reacción espontánea que ha producido la prohibición realizada por las autoridades, de asistir a las celebraciones litúrgicas en la Basílica a la iglesia de la Santa Cruz del Valle de los Caídos, que ha hecho que miles de fieles, que antes no lo hacían, acudan a la celebración de la Santa Misa a dicho lugar.

Con la, digamos —descortés— postura adoptada por el jefe del Ejecutivo español para con un Jefe de Estado como es el Papa y por añadidura, guía espiritual de una inmensa mayoría de españoles, contrasta la melifluosidad, condescendencia, comprensión, benevolencia y exquisitez con que el Sr. Rodríguez trata al Rey de Marruecos y todas aquellas cuestiones que con él y su país se relacionan, incluso aún cuando las mismas, constituyan una afrenta o humillación hacia España.

Como persona, respeto profundamente —aunque no la comparta— la ideología que con sus actos y palabras ha demostrado tener el Sr., Rodríguez, si bien, como primer mandatario español, entiendo que, por diferentes motivos, no es excusable su comportamiento ni con el Papa, ni con el Rey de Marruecos.

Cuando se rigen los destinos de un país, la primera obligación de quien lo hace, es hacer respetar y defender los derechos del mismo, sobre todo, cuando se le ningunea, se le provoca, se le afrenta o se le arremete y todo esto, viene ocurriendo periódicamente por parte de Marruecos hacia España y los españoles.

Si quien está llamado a defender esos derechos, calla, trata de excusar, aduce pretextos incomprensibles o mira hacia otro lado, cabe deducir que pudiera existir alguna poderosa razón que aconsejase u obligase a adoptar tan aparentemente incomprensible comportamiento, máxime cuando el mismo, puede suponerle un importante coste electoral. Pero resulta aún más incomprensible, cuando no solo se adoptan estas posturas, sino que para mayor perplejidad, el agredido otorga las más alta distinción al agresor.

Los contactos del Sr. Rodríguez con el rey alauí, se remontan al 18 de diciembre de 2001, cuando el primero solo era jefe de la oposición. En plena tormenta política entre Madrid y Rabat y desoyendo las llamadas del Gobierno del Partido Popular, el entonces Secretario General del PSOE, viajó a Rabat, donde fue recibido por el Rey de Marruecos en el Palacio Real, fotografiándose ambos delante de un mapa marroquí que mutilaba territorios españoles [1] y en el que, evidentemente, el Sahara Occidental, aparecía como parte del reino. Y ello, en medio de una importante crisis con Rabat, que había retirado a su embajador.

A cerca de esta reunión entre ambos personajes, cabe hacer las siguientes reflexiones:

1. ¿Por qué y con que objeto hizo el Sr., Rodríguez este viaje en las graves circunstancias descritas?

2. En la visita que Felipe González hizo a los campamentos de refugiados en Tinduf (sur de Argelia) el 14 de noviembre de 1976, dirigió estas palabras a los saharauis: “Hemos querido estar aquí para demostraros, con nuestra presencia, nuestra repulsa y nuestra reprobación por el acuerdo de Madrid de 1975″. Y añadió: “Nuestro partido está convencido de que el Frente Polisario es el guía recto hacia la victoria final del pueblo saharaui. Y está convencido también de que vuestra república democrática se consolidará sobre vuestro pueblo y podréis volver a vuestros hogares. Sabemos que vuestra experiencia es la de haber recibido muchas promesas nunca cumplidas: yo quiero, por consiguiente, no prometeros algo, sino comprometerme con la Historia: nuestro partido estará con vosotros hasta la victoria final”. Entre las palabras de entonces de Felipe González y los hechos del Sr. Rodríguez, parece existir una notoria y clara diferencia. ¿Por qué el rey de Marruecos, recibe al jefe de una oposición, cuyo partido —al menos de palabra— siempre se había mostrado defensor de los derechos de autodeterminación del pueblo saharaui, y por tanto contrario a sus intereses?

3. La visita a un Jefe de Estado, no se hace como el que pasa por delante de la casa de un amigo y de pronto decide entrar a verle. Lo correcto es suponer que la entrevista entre ambos, estaba previamente concertada y pienso yo que no para saludarse simplemente.

4. Por lo anteriormente expuesto, y teniendo en cuenta la petición expresa del PP de que no realizase dicha visita en ese momento, el jefe de la oposición en España, está claro que no llevaba el encargo de mediar en el conflicto existente en aquella ocasión entre los dos países.

5. ¿De qué se habló entonces en aquella reunión?

6. Con el intempestivo viaje del representante del mayor partido de la oposición española, ¿daba el rey de Marruecos de esta forma una bofetada al que por entonces era su principal enemigo en el extranjero, el presidente José María Aznar?

7. Conviene recordar también que en aquella fecha, José María Aznar era el principal obstáculo para que el Sr., Rodríguez pudiera ocupar el Palacio de la Moncloa[2].

8. Hasta donde sabemos, tanto el Rey de Marruecos, como el Sr. Rodríguez tenían un punto en común: José María Aznar.

9. Mohamed VI ¿vio en el Sr. Rodríguez a un interlocutor más fácil de manejar o menos firme que Aznar, ante sus pretensiones anexionistas?

10. Si fue así ¿pensó el monarca de Marruecos que le interesaba que fuese su visitante quien en el futuro ocupase La Moncloa?

Siete meses más tarde, en julio de 2002, Marruecos, ocuparía el islote Perejil, en la víspera de la celebración de la boda de su monarca.

España buscó infructuosamente el apoyo en la OTAN. Ante la estéril actitud de la Alianza Atlántica, solicitó un pronunciamiento de la Unión Europea que nunca llegó. Por último y para defender no solo los intereses de España, sino el respeto y la dignidad de nuestro país, optó por una medida de fuerza, previa garantía del apoyo de Estados Unidos ante una hipotética respuesta marroquí. Por supuesto, Marruecos condenó la recuperación de Perejil con el uso de la fuerza. Eso cabía esperarlo. Lo curioso y sorprendente, es que el Sr. Rodríguez —por entonces líder de la oposición y aspirante a la Presidencia del Gobierno de España— también lo hiciera.

El 11 de marzo de 2004, en vísperas de la jornada de reflexión de unas elecciones generales, de las que habría de salir el nuevo presidente del Gobierno español, un grupo terrorista del que formaban parte no pocos marroquíes, llevó a cabo en Madrid uno de los mayores atentados terroristas de Europa, con 191 muertos y más de mil heridos.

Tres días después, y tras violar Rubalcaba la jornada de reflexión, Zapatero se convertiría en presidente del Gobierno. A la luz de aquella conversación celebrada en el 2001 ¿Podría el rey de Marruecos deducir que las relaciones iban a mejorar mucho en beneficio de sus tesis?

El 18/11/10, Luis del Pino escribe en Libertad Digital que cuando la policía española había rodeado un piso en Leganés el 03/04/04, en el que se refugiaban los supuestos responsables del atentado del 11-M, el entonces embajador de España en Marruecos, Fernando Arias-Salgado, llamó al ministro de Asuntos Exteriores marroquí, Mohamed Benaissa, y le informó de que los presuntos responsables del 11-M, estaban cercados. "Ahora podremos saber quién es el autor intelectual del 11-M", dijo el embajador español, a lo que Benaissa contestó: "Si, sí. Y habrá muchas sorpresas". Cuando Zapatero tomó posesión de su cargo como presidente de gobierno, una de sus decisiones inmediatas, junto con la retirada de las tropas españolas de Irak, fue la destitución del embajador de España en Marruecos.

Reveladoras palabras las del ministro marroquí, que inducen a pensar que las autoridades del país vecino, conocían detalles —aún en la opacidad— de aquellos hechos, que cuando menos, el Gobierno de José María Aznar, ignoraba. Y llamativa la celeridad con la que el nuevo ejecutivo socialista, destituyó al embajador de Marruecos.

La primera salida al extranjero del nuevo Presidente español, fue a Casablanca, donde en compañía de Mohamed VI, inauguró un monumento en recuerdo de los asesinados el 16 de mayo de 2003. Era la segunda vez que se entrevistaban.

El 14/01/05, el ejecutivo español acordó en Consejo de Ministros conceder el Collar de la Orden de Carlos III al rey de Marruecos, la más alta condecoración civil que puede otorgar el gobierno español a una persona, por los méritos contraídos en beneficio de España o de la Corona; quince Grandes Cruces de la Orden de Isabel la Católica —paradójicamente, la reina que expulsó a los moriscos— entre quienes se incluyó al jefe del espionaje marroquí, Hmidu Laanigri, que dejó en libertad a uno de los presuntos autores del 11-M y no colaboró con la investigación española. ¿Que méritos concurren en esta persona para la concesión de tan alta distinción?[3] Además se les concedió la Gran Cruz de la Orden del Mérito Civil a otros seis miembros del Gobierno marroquí. En total, y si no he sufrido error en el recuento, un total de veintidós condecoraciones, lo que sin duda se puede considerar de una generosidad extrema y desusada, sobre todo cuando la concesión de tan altas distinciones, recae sobre personas integrantes de un régimen que no hace más que hostigar a España. ¿No podría considerarse este hecho como una humillante claudicación para mantener contento a Su Majestad Mohamed VI y si es cierta la conversación que se cita entre el embajador español y el ministro de asuntos exteriores marroquí, incluso para que esté callado?

Si yo fuera malicioso —que no lo soy— pensaría que a lo mejor ni siquiera hubiera sido necesaria la concesión de estas condecoraciones para que Marruecos mantuviese la boca callada sobre determinados hechos del 11-M, aún no aclarados.

El 16/011/09 la activista saharahui Aminatu Haidar inició una huelga de hambre en el aeropuerto de Lanzarote y el ejecutivo español se comportó de forma muy descafeinada, ofreciéndole soluciones que no se pudiesen interpretar por Marruecos como apoyo a su pueblo, llegando incluso a ser citada por un juzgado como imputada en la provocación de desórdenes públicos y ello sin considerar que su vida estaba corriendo un grave riesgo.

De forma muy distinta se implicó el ejecutivo español en la huelga de hambre protagonizada por el terrorista asesino, De Juana Chaos. En aquella ocasión la vida era lo primero, por encima de consideraciones jurídicas y morales. Pero nadie puede discutir que se adoptaron dos actitudes muy distintas ante un mismo hecho. ¿Por qué?

De todos modos, llama la atención la repercusión que obtuvo en España el caso de la musulmana Aminatu Haidar y la sordina con que se está tratando el de la cristiana Asia Bibi, a pesar de que la comunidad internacional se ha manifestado pidiendo su libertad, incluido por supuesto el Papa. Nuestro nominal gobierno, brilla por su silencio. ¿Dónde están ahora los de la ceja en apoyo de la vida de Asia Bibi?

No es que en la huelga de hambre de De Juana Chaos y la de Aminatu Haidar, no estuviera en juego el valor supremo de la vida, pero la diferencia estriba en que la de ellos era un acto voluntario en defensa de unas posiciones políticas y a Asia Bibi la quieren matar por el simple hecho de no querer renuncia a ser cristiana, como ya lo han hecho con otros. ¿Qué se hubiera organizado por los medios de comunicación españoles y grupos afines a la izquierda, si nos hubiésemos atrevido a juzgar a los islamistas que a diario ocupan espacios públicos para efectuar sus ritos religiosos? Nosotros liquidamos tradiciones centenarias como es el rendir honores a la Custodia en la capital imperial de Toledo, y por orden de la ministra Carmen Chacón, por vez primera se suprimieron los honores militares en la procesión del Corpus Christi. Los cadetes de la Academia de Infantería, no presentaron armas a la Custodia; no portaron la bandera en la formación y tampoco se encargaron de tocar el himno nacional. Sin embargo, a los musulmanes les proporcionamos nuestros cuarteles para facilitarles el ejercicio de sus ritos e incluso tratamos de eludir la tan traída y llevada Ley de igualdad, cuando una musulmana es presionada por un imán, por adoptar su vida al estilo Occidental.

¿O es que para la izquierda española, el valor de la vida de una persona se establece en función de su edad, los intereses políticos o las creencias o no creencias de quien maneja los hilos del poder?

El 10/07/10, Marruecos inició una escalada de comunicados calumniando a las fuerzas de seguridad españolas y atacando la integridad territorial de España, al reclamar una parte de nuestro territorio, que desembocaron en los lamentables sucesos que se desarrollaron en la frontera de Melilla. ¿Dónde estaban entonces nuestras autoridades incluida la entonces ministra de igualdad Bibiana Aído, para defender nuestra integridad territorial y la agresión personal a varios miembros femeninos de nuestras Fuerzas de Seguridad? No se atrevieron a ejercer la misión para la que fueran investidos, sino que ante la cada vez más provocadora actitud del país vecino, recurrieron a Su Majestad el Rey para que les sacara las castañas del fuego, desgastando su figura y la de la Corona.

En este punto no estaría demás recordar que en 2002, cuando Marruecos invadió con sus fuerzas militares el islote de Perejil, siendo este suceso muchísimo más grave que el del conflicto melillense de meses pasados, el gobierno de Aznar no recurrió a la Casa Real.

El 19/08/10, el ministro de Fomento español, José Blanco, tacha de deslealtad para con España y con el Gobierno, la visita efectuada a Melilla por el señor Aznar. Similar situación se daría con Mariano Rajoy cuando un mes después visitó la misma ciudad y por los mismos motivos, con el agravante asombroso de que el entonces ministro Moratinos pactara con el primer ministro marroquí, un comunicado que atacaba al jefe de la oposición española y calificando parte del territorio español, como “ocupado”. Seguramente el Sr. Blanco sufrió un lapsus y olvidó que Zapatero dijo ser "leal" a España cuando viajó a Rabat a espaldas de Aznar.[4]

El 31/08/10, La Gaceta publica que los pasaportes que expide el reino de Mohamed VI a ciudadanos marroquíes nacidos en Melilla, citan de forma habitual como: “Lugar de nacimiento: Melilla, Marruecos”, lo que, además de constituir una falsificación de datos en documento oficial, en términos políticos, ha de considerarse como un golpe de fuerza de quien actúa con la tranquilidad de que no existirán consecuencias de ningún tipo. Con estos pasaportes, en rigor, pueden viajar por el resto de Europa, extendiendo la percepción de que la soberanía de la ciudad autónoma española, corresponde en realidad a Marruecos, sin que exista —que se sepa— ninguna reacción al respecto por parte del gabinete del Sr. Rodríguez, quien se reunió con el monarca alauita el 20/09/10 en la sede de la ONU y dio por enterrados los conflictos anteriormente reseñados. Reunión que, por cierto, estuvo presidida solamente por la bandera marroquí y de la que Zapatero dijo: " La foto es lo más importante".

Ver video en:
http://www.libertaddigital.tv/ldtv.php/beta/videoplayer.html/giTvDv13ZlQ

El 01/11/10, en su permanente estrategia de presionar a España para que adopte una postura favorable a su tesis con respecto a los territorios del Sahara Occidental, Marruecos inicia una nueva ofensiva en dicho territorio, ante la que nuestras autoridades guardan un silencio total por la violación de los derechos humanos de los saharauis, llegando incluso a apoyar al gobierno marroquí, que agredió salvajemente a ciudadanos españoles en la capital del Sáhara ocupado, El Aaiún, al desautorizar el “Gobierno de España” a sus propios ciudadanos, víctimas de la violencia del gobierno marroquí.

Dijo el dramaturgo francés Víctor Hugo, “El sufrir merece respeto, el someterse es despreciable”.

Por ello, ante todas estas vejaciones, no cabe menos que preguntar ¿Qué grado de fortaleza es la del poderoso vínculo que somete a este gobierno a los deseos de Marruecos? ¿Qué sabe Zapatero, que sabe Marruecos?

César Valdeolmillos Alonso
_____________________________________
[1] El mapa fue portada de "La Vanguardia" (19.12.01)


[2] Para comprobar el estado de las relaciones del Sr. Rodríguez con José María Aznar, entonces Presidente del Gobierno español, conviene leer el artículo firmado en Toledo por Anabel Díez y publicado en El País el 17/12/01. http://www.elpais.com/articulo/espana/Zapatero/inicia/visita/Rabat/reproches/Aznar/situar/PSOE/anti-Espana/elpepiesp/20011217elpepinac_8/Tes?print=1

[3] http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/cordoba/abc.cordoba/2005/01/15/017.html

[4] Libertad Digital, 19/08/10 http://www.libertaddigital.com/nacional/zapatero-dijo-ser-leal-a-espana-cuando-viajo-a-rabat-a-espaldas-de-aznar-1276399841/



jueves, 10 de junio de 2010

Ceuta y Melilla no son de España, SON ESPAÑA




Hasta que quienes ocupan puestos de responsabilidad no acepten cuestionarse con valentía su modo de administrar el poder y de procurar el bienestar de sus pueblos, será difícil imaginar que se pueda progresar verdaderamente hacia la paz.
Juan Pablo II


Desde el día siguiente al que Marruecos, la nación vecina —y a pesar de ello amiga— obtuvo su independencia en 1956, sus más altas autoridades comenzaron a solicitar a España la entrega de Ceuta, Melilla, los peñones de Vélez de la Gomera y de Alhucemas, el islote de Perejil y del archipiélago de las Chafarinas, solicitudes que de un modo recurrente, se han venido produciendo de forma periódica cada vez que el país amigo ha querido desviar la atención de sus súbditos de sus graves problemas internos, sembrando, alimentando y excitando en su población, un sentimiento de falso agravio por parte de España o bien aprovechando momentos delicados, como el actual, por los que pudiera atravesar nuestro país.

Pretensiones

El pasado 17 de mayo, como quien no quiere la cosa, Abbas El Fasi, primer ministro marroquí, pronunció en el transcurso de su comparecencia ante una sesión plenaria de la Cámara de Representantes en Rabat —órgano similar a nuestro Congreso de los Diputados— intervención destinada a realizar un balance de la mitad del mandato de su Gobierno, las siguientes palabras: "Llamamos a la amiga España a abrir un diálogo constructivo con Marruecos para poner fin a la ocupación de estas dos ciudades marroquíes —se refería a Ceuta y Melilla— y de las islas vecinas expoliadas, dentro del marco de una visión de futuro".

Para El Fasi, el hecho de que "España niegue a Marruecos el derecho de recuperar dichos territorios, es anacrónico con el espíritu de los tiempos y con las relaciones estratégicas de buena vecindad existentes entre los dos países”.

En su alocución, el primer ministro apuntó que la "visión" de futuro que se abra sobre Ceuta y Melilla y los islotes, "deberá tener en cuenta los intereses comunes de los dos países y las nuevas realidades estratégicas y geopolíticas". Atención a este último concepto por es muy importante y más adelante volveremos sobre él.

No es difícil percatarse de que las cumbres europeas que se celebraron en esas fechas en Madrid, actuaron de caja de resonancia, amplificando a costa de España, el mensaje que Marruecos pretendía enviar a toda la comunidad internacional.

Presiones

Según publicó el diario El País el mismo día 17 de mayo en un artículo firmado por Ignacio Cembrero, “las palabras del primer ministro fueron pronunciadas un mes después de que la aduana marroquí colocase en la frontera de Melilla un cartel en el que se tacha a la ciudad de "ocupada". La diplomacia española trasladó a Rabat su "malestar" por esta iniciativa, pero no obtuvo ninguna explicación y el aviso sigue colgado en el mismo lugar”.

¿Se trata de una mera coincidencia y no existe la menor correlación entre la ofensiva verbal del jefe del Gobierno marroquí y el intento de entrada a Melilla de 15 subsaharianos procedentes de Marruecos, que tuvo lugar horas después de su alocución, siendo esta la primera tentativa de estas características registrada desde 2008, que fue repelida por la Guardia Civil y la Policía?

Por otra parte ¿guarda alguna relación con la postura marroquí, el hecho de que según el artículo firmado por Luis Ayllón en el diario ABC, cuatro días más tarde, el viernes día 21, el Gobierno se viera obligado a rechazar una nota diplomática enviada por Marruecos a la Embajada de España en Rabat, en la que se comunicaba que había sido detenido un ciudadano español cuando intentaba entrar a nado «en el presidio[1] de Ceuta», según supo ABC de fuentes solventes?

La representación diplomática devolvió de inmediato la nota verbal a Marruecos por incluir el término «presidio», que Rabat suele utilizar en sus peticiones sobre Ceuta y Melilla, pero que no es habitual que emplee en los textos dirigidos a España. Además, el embajador, Luis Planas, habló con un alto cargo del Ministerio marroquí de Exteriores para expresarle su protesta y su interlocutor se limitó a decir que tomaba nota.

Agresiones y afrentas

No obstante todo lo expuesto, el ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, considera, según dijo en el Foro ABC, que nada de esto impide que se mantenga una buena relación bilateral. Claro que la buena relación bilateral tradicional, tampoco impidió que en julio de 2002, Marruecos ocupara durante unos días el islote de Perejil, lo que causó una seria crisis diplomática.

Tampoco esta muy buena relación que mantenemos con la nación amiga de Marruecos, fue obstáculo para que en noviembre de 2007, se produjera un nuevo foco de tensión entre ambos países, al expresar el Rey Mohamed VI su “condena” y “denuncia” por la visita de don Juan Carlos y doña Sofía a las ciudades de Ceuta y Melilla, advirtiendo en tono desafiante, que las “autoridades españolas deberán asumir su responsabilidad en cuanto a las consecuencias” de la gira real, situación que desembocó en la retirada del embajador marroquí de Madrid durante dos meses.

Fue seguramente nuestra buena relación con Marruecos la que motivó que nuestro Presidente fuera recibido en el aeropuerto de Oujda, en Julio de 2008, con una bandera minúscula de España, tamaño toalla, rodeada de decenas de banderas marroquíes, lo que sin duda constituyó un desplante y una falta de respeto a nuestro país.

Actitud de España

Ante todos estos guantes lanzados por el reino alauita, el Ejecutivo español, pudiendo haber respondido con la misma contundencia con que lo hizo el país amigo, actuó con una muy ponderada tolerancia, renunciando a presentar protesta diplomática alguna. No obstante, al día siguiente de la última solicitud hecha por Marruecos, el diario La Vanguardia reflejaba en sus páginas una noticia difundida por la agencia EFE, que decía: “La vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, ha asegurado que "la soberanía y españolidad de Ceuta y Melilla no están en cuestión de ninguna manera" y ha señalado que "esta posición la conoce Marruecos", país con el que existe "muy buena relación". De todos modos, el sentido común dice que la postura recurrente del reino de Marruecos, constituye una falta de respeto a la relación de buena vecindad de dos países que dicen ser amigos”.

En este mismo sentido la vicepresidenta comentó que la relación con el reino alauí se ha intensificado durante la presidencia española de la UE y ha recordado la cumbre UE-Marruecos celebrada en Granada el 7 de marzo pasado y en la que se le pidió a Marruecos públicamente en rueda de prensa, avances en materia de Derechos Humanos.

A este respecto convendría recordar que España ha sido el principal valedor de esa cumbre, que tuvo como telón de fondo el estatuto avanzado concedido por Bruselas a Marruecos, incluso a veces con perjuicio notorio para nuestros propios agricultores, con el fin de dar "estabilidad" a toda la zona y ello a pesar de que Rabat sigue sin reconocer la integridad territorial española.

Por último, la vicepresidenta precisó que el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos se encontraba "en permanente contacto" con las autoridades marroquíes, lo que nos mueve a pensar que gracias a la notable eficacia de la diplomacia española, las cuestiones expuestas no van a más, ya que estos llamamientos a la integración de ambas ciudades en Marruecos, constituyen actos temerarios que podrían procar tensiones y conflictos de consecuencias imprevisibles, pues este tipo de salidas siembran el desasosiego entre nuestros paisanos del otro lado del Estrecho. Desasosiego para el que sólo hay un antídoto: cercanía y protección del Estado y del resto de los españoles.

Política marroquí

Como resultado de la política que Marruecos viene desarrollado durante años, a cualquiera que pase hoy por Melilla, le resultará dificil saber a qué lado de la frontera se encuentra, ya que la ciudad está amortiguándose a pasos agigantados a causa del aumento de la población del otro lado de la frontera, induciendo así una transformación de la estructura sociológica de la ciudad. Pero Marruecos no se conforma con lograr la metamorfosis de las poblaciónes melillenses o ceutíes, sino que intenta extenderla al resto de España, “invitando” a diversos medios y periodistas españoles a viajar al país alauíta, patrocinados por diversas entidades marroquíes con el fin de "conocer el Marruecos del siglo XXI".

Los intereses de España —y de Europa en general— en el Magreb, son cada día más sensibles y no deben quedar expuestos a soflamas de irredentismo, que convergen con las amenazas reiteradas de Al Qaida contra la presencia española en la región.

Españolidad de los territorios pretendidos

Por sabidas, probadas y notorias, sonroja citar de nuevo, la enumeración de las razones históricas, políticas y jurídicas en las que se basa la españolidad de los territorios inverosímilmente pretendidos por la nación amiga de Marruecos, por más que no estorbará recordar por enésima vez que España ejerce su soberanía sobre Melilla desde 1496 y sobre Ceuta, desde 1580. En su origen, fueron puestos de avanzada tras la conquista por los Reyes Católicos del último reino andalusí de la Península; el nazarí de Granada, en 1492. Resulta por tanto insólita y falaz la pretensión de unos territorios que jamás se poseyeron, ya que Marruecos obtuvo su independencia, en 1956.

Reflexiones sobre la situación

Cuando es bien sabido que las relaciones internacionales están presididas principalmente por razones de intereses propios, resultaría prudente y aconsejable al menos, considerar el retórico término de esa pretendida amistad que nos ha venido ligando a al reino alauita, por una idea mucho más práctica y realista, basada en los intereses de mutua conveniencia.

Partiendo de esta realidad, no deberíamos perder de vista una serie de actitudes muy significativas y que una tras otra nos ponen frente a los ojos el irredentismo marroquí.

Como se ha podido comprobar desde que asumió su independencia, Marruecos jamás abandonará sus aspiraciones anexionistas, salvo que las circunstancias así se lo impongan, dado que cuanto más territorio esté bajo su dominio, mayor poder obstentará en el contexto internacional. Así lo demuestra el ritual en el que se han convertido sus reiteradas peticiones, utilizando para ello los crecientes lazos económicos y demográficos entre ambos países.

Constituiría un grave error ignorar que la cruzada islamista de Marruecos no se esconde. Con un ministerio de Asuntos Islámicos, unos cien cristianos han sido expulsados del país, al parecer, por hacer proselitismo, entre los cuales figura el español, Francisco Patón Millán, dirigente de una empresa energética, que fue expulsado recientemente, acusado de intentar convertir a musulmanes.

En este punto, convendría tener muy en cuenta la significación simbólica de que la primera cumbre entre un país árabe y la Unión Europea se celebrara en Granada, cuya conquista supuso el fin del dominio musulmán en España y precisamente en el Palacio de Carlos V, monumento situado en el corazón de la Alhambra y que en su momento simbolizó el triunfo de la Cristiandad sobre el Islam[2].

No es menos digno de tener en cuenta el hecho de que 20.000 marroquíes vengan legalmente a trabajar regularmente a España cada año[3], donde ya están establecidos 746.000 que viven en nuestro país y constituyen la segunda población más numerosa, tras la rumana, mientras que el número de españoles que viven en Marruecos es de 6.278.

Ahora que nuestro país sufre una crisis económica sin precedentes, las autoridades de Marruecos han debido de pensar que es el momento de echar un nuevo pulso a España. De ahí que las declaraciones del primer ministro, Abbas El Farsi, constituyan un regalo envenenado a nuestro Gobierno. Abrir un diálogo sobre este tema, supondría sacralizarlo y terminaría por volverse contra España, ya que para Rabat sería el principio del reconocimiento de que realmente existe un contencioso. Y ello significaría acercarse peligrosamente al abismo. La crisis económica y financiera que sacude España tiene al Gobierno en serias dificultades, y la petición marroquí en lugar de darle oxígeno para enfrentarla, le añade un nuevo quebradero de cabeza.

A largo plazo, la estrategia de la presión continua ha proporcionado excelentes resultados al sultanato. De suerte que, paso a paso, se fueron anexionando Ifni, la franja de Tarfaya y el Sáhara occidental, con la pérdida que para España ha conllevado en materia de pesca, fosfatos, yacimientos petrolíferos o soberanía sobre las aguas.

Mientras Abbas El Fassi llama al diálogo a España, en base a que la Ley española obliga al empadronamiento de los extranjeros, y más allá de eso, incluso, a la reunificación familiar, en Ceuta y Melilla se tramitan diariamente un número importante de empadronamientos solicitados por ciudadanos marroquíes que han logrado unirse en matrimonio con musulmanes españoles de estas ciudades, convirtiéndose las mismas en escenario donde practicar el ‘matrimonio de conveniencia’. Diariamente el Registro Civil ha de validar matrimonios de musulmanes donde una de las partes procede de Marruecos —ya sea el hombre o la mujer— y este es un proceso muy preocupante que puede llegar a escapar de nuestro control. Concretamente y por este procedimiento, en un año, la población ceutí ha crecido en casi 1.900 personas, ascendiendo en la actualidad a 80.570. Esta situación, sirve de clara base a Marruecos para mantener una posición de fuerza -por causa de la población- más allá de los razonamientos de índole histórico-jurídica, válidos internacionalmente.

Desde el realismo político, el rey de Marruecos sabe que la conquista de tales territorios dependerá, ante todo, de su poderío político —militar, diplomático, económico o demográfico— frente a España. Con la Marcha Verde, cuando en España existía un vacío de poder, se hicieron con el control casi total del Sáhara Español. Con el anterior Ejecutivo, los marroquíes probaron a echar un pulso a España invadiendo el islote de Perejil. Ahora, en una situación de crisis internacional en la que cada país está inmerso en sus propios problemas y aprovechando que la Unión Europea se niega a reconocer la españolidad de las dos ciudades en cuestión, intentan dar un paso más en sus propósitos.

En esta situación ¿quien nos asegura que mañana no seremos objeto de otra marcha verde?

César Valdeolmillos Alonso
Accésit II Premio Nacional de Periodismo “Asociación Ceuta y Melilla Españolas”

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[1] Marruecos suele aplicar el término “presidio” a Ceuta y Melilla para subrayar que considera a las dos ciudades, plazas fuertes «ocupadas» y que no reconoce la soberanía de España sobre las mismas.

[2] Concepto que figura en la página http://www.alhambra-patronato.es/index.php?id=141 del Patronato de la Alhambra, dependiente de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía.

[3] Manifestaciones de Mohamed Saâd Hassar, secretario de Estado del ministro del Interior de Marruecos.