Yo no quito el crucifijo

jueves, 30 de diciembre de 2010

Feliz Año Nuevo



Cada año por estas fechas celebramos ese momento que hemos inventado los humanos en el que con las campanadas de un reloj, nos mostramos alborozados —la mayor parte de las veces de forma ficticia— simplemente porque se produce un cambio de número en el discurrir de nuestras vidas. Nos mostramos gozosos porque despedimos un año que se va, como si con él dijésemos adiós para siempre a todo aquello que en los últimos doce meses nos ha sido dañoso. El sonido de esas doce campanadas constituye todo un ritual profano que nosotros, pobres gnomos del universo, elevamos a la categoría de lo místico. Preparamos las doce uvas, depositamos un atavío de oro en la copa de vino espumoso, incluso algunos se ponen una prenda íntima de color rojo y esperamos expectantes y en silencio el sonido milagroso de las doce campanadas. La verdad es que nunca he llegado a saber el significado y porqué de estos simbolismos, tras los cuales y todos al unísono, exultantes de una programada —que no auténtica— alegría, nos besamos y felicitamos repitiendo el consabido latiguillo “Feliz Año Nuevo”.

Es esta una atolondrada ceremonia en la que teóricamente pretendemos alejar de nosotros todo lo malo que nos haya podido suceder durante el año que muere, al tiempo que aparentamos desear a aquellos que tenemos próximos —a veces tan lejanos— las mayores venturas que deseamos nos traiga el futuro, por el artificial hecho de que en el calendario haya cambiado un número.

Analizada esta actitud desde la madurez racional, podría calificarse de infantilmente patética. No nos damos cuenta que los días, los meses y los años que dan forma al tiempo, están vacíos y jamás nos podrán ofrecer nada, ni bueno, ni malo. Es un vacío que llenamos los seres humanos, día a día, con nuestra disposición, con nuestras palabras, con nuestros actos. El futuro aún no existe, se nos ofrece pleno de nada, somos nosotros quienes le vamos dando forma, con nuestro pensamiento, con nuestro comportamiento, ese comportamiento que proyectamos sobre nuestros semejantes. Por eso, esperar que la ventura y la felicidad nos la proporcione el año que comienza, me parece algo tan baldío como ir a buscar un empleo al INEM.

No sé porqué ese ansia por que se vaya un año y llegue otro. Parece como si quisiéramos escapar. Pero escapar ¿de qué? ¿de nosotros mismos? Al fin y al cabo, detrás de cada anochecer, siempre brillará el resplandor de un amanecer. El tiempo, esta ahí. O mejor dicho, nosotros estamos en el tiempo. El no pasa por nosotros. Somos nosotros quienes pasamos por él y en él dejamos el rastro de nuestras obras. Cuando cae nuestra última hoja del calendario, lo que queda en el recuerdo de los demás, no es nuestra imagen. Si así fuera ¿Cuál quedaría? ¿La de cuando fuimos niños? ¿La de nuestra adolescencia? ¿La de la madurez? O ¿la de la decrepitud de la ancianidad? No, no queda una imagen concreta. Queda el surco de nuestro paso por este mundo, con la huella de lo que hicimos y hasta de lo que no hicimos.

Cuando asomamos por vez primera al laberinto de la vida y entramos en lo que llamamos el tiempo, lo hacemos llenos de energía, de proyectos e ilusiones que aun ignoramos, de obras por realizar. Iniciamos la siembra de una cosecha en la que vamos dejando el germen en cada etapa, en cada época y en la que cada estación nos va segando sin darnos cuenta, hasta que de nosotros no queda más que el surco de nuestro pasado. Un pasado que somos incapaces de cambiar. Pero sí somos dueños de nuestro futuro. La vida es un vaivén entre el recuerdo y la esperanza.

Cuando suenan las doce campanadas, no debemos esperar nada de ellas; seamos nosotros los que salgamos a su encuentro con coraje y basados en la experiencia de ese pasado que dejamos atrás, con nuestra participación decisiva, hagamos del mañana una aurora de prometedora esperanza para todos.

Aprendamos la lección: Si el futuro nos angustia y el pasado nos encadena, no permitamos que se nos escape el presente.

De todos modos y aún cayendo en mi propia contradicción, Feliz Año Nuevo a todos.

César Valdeolmillos Alonso

¿Navidad de Misa y olla?



“Nunca será tarde para buscar un mundo mejor y más nuevo, si en el empeño ponemos coraje y esperanza”

Alfred Tennyson
Poeta inglés



Hace más de dos mil años, un hombre y una mujer llamaban angustiados a todas las puertas de Belén. Alguien infinito estaba a punto de nacer para compartir. Un niño en el que se encerrarían todas las claves del mundo. Como cada año ese mismo niño vuelve a llamar a la puerta de cada uno de nosotros, pidiendo que le hagamos un lugar en nuestro corazón. No hagamos como aquella noche en la que no hubo sitio para ellos en la posada, donde cerca del fuego comían y bebían los bien instalados. Sin embargo, los más humildes entre los humildes —los recusados insolentes— fueron los protagonistas de la Navidad.

Se me ocurre pensar que la Navidad jamás se aposentará en la posada, sino el establo de Belén. ¿Quién nació en ese establo? Alguien que no hizo otra cosa en su vida que amar, que no nació sino para que la palabra amor no se le cayera de la boca. Pero ese alguien no hablaba de un amor cualquiera, el amor al que se refería, está por encima de todos los otros.

Quien sabe si la Navidad tiene lugar solo para los marginados, para los agredidos, para los desamparados. La Navidad es el consuelo que alguien que desborda amor, concede a los desprovistos, a los que —según el parecer de los saciados— sirven nada más que de escándalo, de risa, de mofa o de escarnio. No es fiesta la Navidad para felices, sino para los que tienen el alma en carne viva.

La Navidad, no debe consistir en una fiesta de Misa y olla; no podemos circunscribirla a los cómodos límites domésticos de familia reunida en torno al beso, al pavo y al villancico. Eso es una dramática parodia y burlar su verdadero espíritu. Identificar la alegría con el menú y la bullanga de la falsa Navidad, es un atentado al hecho maravilloso de alguien que nació para morir por amor. Por amor a cada uno de nosotros.

El calor del hogar y la compañía, no siempre auténticos, tienden a encubrir nuestros más íntimos sentimientos de soledad y desamparo, que en medio del alboroto y la superficialidad compartida, disfrazamos de nostalgia.

O la Navidad es el don que el Ser Supremo concede a los desprovistos, o no significa nada.

Por eso cuando por la calle veas a un niño perdido que lleva todas las razas sobre su piel, no le llames extranjero, si del amor de una madre que os estrechó contra su pecho, tuvisteis la misma luz; si aún queda un resto de ternura en tu corazón, entrégasela. Cuando por la calle veas a una muchacha con todos los pecados del mundo sobre su alma, no le claves las espinas en su frente, ni los clavos en sus pies; si aún queda un resto de ternura en tu corazón, regálasela. Cuando por la calle veas a un anciano que lleva todas las amarguras y sacrificios de la vida en su interior, no veas en él a un individuo entre la masa; si aún queda un resto de ternura en tu corazón, dásela.

Ese y no otro, es el auténtico espíritu de la Navidad y siendo de este modo, como decía el ensayista estadounidense Hamilton Wright Mabi, podremos exclamar: “Bendita sea la fecha que une a todo el mundo en una conspiración de amor”

César Valdeolmillos Alonso

martes, 30 de noviembre de 2010

¿Qué sabe Zapatero, que sabe Marruecos?



“La sumisión y tolerancia no es el camino de la moral, pero sí con frecuencia el más cómodo”
Martín Luther King
Predicador, defensor de los derechos de la raza negra


Con asombro y perplejidad el pueblo español viene constatando como el Ejecutivo, con su presidente a la cabeza, viene poniendo en práctica desde sus primeros pasos, una actitud absolutamente anticlerical con respecto a la Religión Católica; una postura retadora y de confrontación, como se ha podido comprobar en las palabras pronunciadas en la campaña electoral catalana por el Sr. Rodríguez, que no pueden tener otra consecuencia, que la aparición de un malestar, inquietud y desasosiego entre la población —tanto católicos, como no católicos— salvoconducto muy peligroso, que en vez de conducirnos por el camino del respeto y la comprensión, de insistir en estas tesis, bien podría llegar a desembocar como infortunadamente ya ocurrió en la década de los treinta, en la exaltación desmedida de ideas antagónicas, la división y en último extremo el conflicto entre la sociedad española. Un ejemplo constatable, es la reacción espontánea que ha producido la prohibición realizada por las autoridades, de asistir a las celebraciones litúrgicas en la Basílica a la iglesia de la Santa Cruz del Valle de los Caídos, que ha hecho que miles de fieles, que antes no lo hacían, acudan a la celebración de la Santa Misa a dicho lugar.

Con la, digamos —descortés— postura adoptada por el jefe del Ejecutivo español para con un Jefe de Estado como es el Papa y por añadidura, guía espiritual de una inmensa mayoría de españoles, contrasta la melifluosidad, condescendencia, comprensión, benevolencia y exquisitez con que el Sr. Rodríguez trata al Rey de Marruecos y todas aquellas cuestiones que con él y su país se relacionan, incluso aún cuando las mismas, constituyan una afrenta o humillación hacia España.

Como persona, respeto profundamente —aunque no la comparta— la ideología que con sus actos y palabras ha demostrado tener el Sr., Rodríguez, si bien, como primer mandatario español, entiendo que, por diferentes motivos, no es excusable su comportamiento ni con el Papa, ni con el Rey de Marruecos.

Cuando se rigen los destinos de un país, la primera obligación de quien lo hace, es hacer respetar y defender los derechos del mismo, sobre todo, cuando se le ningunea, se le provoca, se le afrenta o se le arremete y todo esto, viene ocurriendo periódicamente por parte de Marruecos hacia España y los españoles.

Si quien está llamado a defender esos derechos, calla, trata de excusar, aduce pretextos incomprensibles o mira hacia otro lado, cabe deducir que pudiera existir alguna poderosa razón que aconsejase u obligase a adoptar tan aparentemente incomprensible comportamiento, máxime cuando el mismo, puede suponerle un importante coste electoral. Pero resulta aún más incomprensible, cuando no solo se adoptan estas posturas, sino que para mayor perplejidad, el agredido otorga las más alta distinción al agresor.

Los contactos del Sr. Rodríguez con el rey alauí, se remontan al 18 de diciembre de 2001, cuando el primero solo era jefe de la oposición. En plena tormenta política entre Madrid y Rabat y desoyendo las llamadas del Gobierno del Partido Popular, el entonces Secretario General del PSOE, viajó a Rabat, donde fue recibido por el Rey de Marruecos en el Palacio Real, fotografiándose ambos delante de un mapa marroquí que mutilaba territorios españoles [1] y en el que, evidentemente, el Sahara Occidental, aparecía como parte del reino. Y ello, en medio de una importante crisis con Rabat, que había retirado a su embajador.

A cerca de esta reunión entre ambos personajes, cabe hacer las siguientes reflexiones:

1. ¿Por qué y con que objeto hizo el Sr., Rodríguez este viaje en las graves circunstancias descritas?

2. En la visita que Felipe González hizo a los campamentos de refugiados en Tinduf (sur de Argelia) el 14 de noviembre de 1976, dirigió estas palabras a los saharauis: “Hemos querido estar aquí para demostraros, con nuestra presencia, nuestra repulsa y nuestra reprobación por el acuerdo de Madrid de 1975″. Y añadió: “Nuestro partido está convencido de que el Frente Polisario es el guía recto hacia la victoria final del pueblo saharaui. Y está convencido también de que vuestra república democrática se consolidará sobre vuestro pueblo y podréis volver a vuestros hogares. Sabemos que vuestra experiencia es la de haber recibido muchas promesas nunca cumplidas: yo quiero, por consiguiente, no prometeros algo, sino comprometerme con la Historia: nuestro partido estará con vosotros hasta la victoria final”. Entre las palabras de entonces de Felipe González y los hechos del Sr. Rodríguez, parece existir una notoria y clara diferencia. ¿Por qué el rey de Marruecos, recibe al jefe de una oposición, cuyo partido —al menos de palabra— siempre se había mostrado defensor de los derechos de autodeterminación del pueblo saharaui, y por tanto contrario a sus intereses?

3. La visita a un Jefe de Estado, no se hace como el que pasa por delante de la casa de un amigo y de pronto decide entrar a verle. Lo correcto es suponer que la entrevista entre ambos, estaba previamente concertada y pienso yo que no para saludarse simplemente.

4. Por lo anteriormente expuesto, y teniendo en cuenta la petición expresa del PP de que no realizase dicha visita en ese momento, el jefe de la oposición en España, está claro que no llevaba el encargo de mediar en el conflicto existente en aquella ocasión entre los dos países.

5. ¿De qué se habló entonces en aquella reunión?

6. Con el intempestivo viaje del representante del mayor partido de la oposición española, ¿daba el rey de Marruecos de esta forma una bofetada al que por entonces era su principal enemigo en el extranjero, el presidente José María Aznar?

7. Conviene recordar también que en aquella fecha, José María Aznar era el principal obstáculo para que el Sr., Rodríguez pudiera ocupar el Palacio de la Moncloa[2].

8. Hasta donde sabemos, tanto el Rey de Marruecos, como el Sr. Rodríguez tenían un punto en común: José María Aznar.

9. Mohamed VI ¿vio en el Sr. Rodríguez a un interlocutor más fácil de manejar o menos firme que Aznar, ante sus pretensiones anexionistas?

10. Si fue así ¿pensó el monarca de Marruecos que le interesaba que fuese su visitante quien en el futuro ocupase La Moncloa?

Siete meses más tarde, en julio de 2002, Marruecos, ocuparía el islote Perejil, en la víspera de la celebración de la boda de su monarca.

España buscó infructuosamente el apoyo en la OTAN. Ante la estéril actitud de la Alianza Atlántica, solicitó un pronunciamiento de la Unión Europea que nunca llegó. Por último y para defender no solo los intereses de España, sino el respeto y la dignidad de nuestro país, optó por una medida de fuerza, previa garantía del apoyo de Estados Unidos ante una hipotética respuesta marroquí. Por supuesto, Marruecos condenó la recuperación de Perejil con el uso de la fuerza. Eso cabía esperarlo. Lo curioso y sorprendente, es que el Sr. Rodríguez —por entonces líder de la oposición y aspirante a la Presidencia del Gobierno de España— también lo hiciera.

El 11 de marzo de 2004, en vísperas de la jornada de reflexión de unas elecciones generales, de las que habría de salir el nuevo presidente del Gobierno español, un grupo terrorista del que formaban parte no pocos marroquíes, llevó a cabo en Madrid uno de los mayores atentados terroristas de Europa, con 191 muertos y más de mil heridos.

Tres días después, y tras violar Rubalcaba la jornada de reflexión, Zapatero se convertiría en presidente del Gobierno. A la luz de aquella conversación celebrada en el 2001 ¿Podría el rey de Marruecos deducir que las relaciones iban a mejorar mucho en beneficio de sus tesis?

El 18/11/10, Luis del Pino escribe en Libertad Digital que cuando la policía española había rodeado un piso en Leganés el 03/04/04, en el que se refugiaban los supuestos responsables del atentado del 11-M, el entonces embajador de España en Marruecos, Fernando Arias-Salgado, llamó al ministro de Asuntos Exteriores marroquí, Mohamed Benaissa, y le informó de que los presuntos responsables del 11-M, estaban cercados. "Ahora podremos saber quién es el autor intelectual del 11-M", dijo el embajador español, a lo que Benaissa contestó: "Si, sí. Y habrá muchas sorpresas". Cuando Zapatero tomó posesión de su cargo como presidente de gobierno, una de sus decisiones inmediatas, junto con la retirada de las tropas españolas de Irak, fue la destitución del embajador de España en Marruecos.

Reveladoras palabras las del ministro marroquí, que inducen a pensar que las autoridades del país vecino, conocían detalles —aún en la opacidad— de aquellos hechos, que cuando menos, el Gobierno de José María Aznar, ignoraba. Y llamativa la celeridad con la que el nuevo ejecutivo socialista, destituyó al embajador de Marruecos.

La primera salida al extranjero del nuevo Presidente español, fue a Casablanca, donde en compañía de Mohamed VI, inauguró un monumento en recuerdo de los asesinados el 16 de mayo de 2003. Era la segunda vez que se entrevistaban.

El 14/01/05, el ejecutivo español acordó en Consejo de Ministros conceder el Collar de la Orden de Carlos III al rey de Marruecos, la más alta condecoración civil que puede otorgar el gobierno español a una persona, por los méritos contraídos en beneficio de España o de la Corona; quince Grandes Cruces de la Orden de Isabel la Católica —paradójicamente, la reina que expulsó a los moriscos— entre quienes se incluyó al jefe del espionaje marroquí, Hmidu Laanigri, que dejó en libertad a uno de los presuntos autores del 11-M y no colaboró con la investigación española. ¿Que méritos concurren en esta persona para la concesión de tan alta distinción?[3] Además se les concedió la Gran Cruz de la Orden del Mérito Civil a otros seis miembros del Gobierno marroquí. En total, y si no he sufrido error en el recuento, un total de veintidós condecoraciones, lo que sin duda se puede considerar de una generosidad extrema y desusada, sobre todo cuando la concesión de tan altas distinciones, recae sobre personas integrantes de un régimen que no hace más que hostigar a España. ¿No podría considerarse este hecho como una humillante claudicación para mantener contento a Su Majestad Mohamed VI y si es cierta la conversación que se cita entre el embajador español y el ministro de asuntos exteriores marroquí, incluso para que esté callado?

Si yo fuera malicioso —que no lo soy— pensaría que a lo mejor ni siquiera hubiera sido necesaria la concesión de estas condecoraciones para que Marruecos mantuviese la boca callada sobre determinados hechos del 11-M, aún no aclarados.

El 16/011/09 la activista saharahui Aminatu Haidar inició una huelga de hambre en el aeropuerto de Lanzarote y el ejecutivo español se comportó de forma muy descafeinada, ofreciéndole soluciones que no se pudiesen interpretar por Marruecos como apoyo a su pueblo, llegando incluso a ser citada por un juzgado como imputada en la provocación de desórdenes públicos y ello sin considerar que su vida estaba corriendo un grave riesgo.

De forma muy distinta se implicó el ejecutivo español en la huelga de hambre protagonizada por el terrorista asesino, De Juana Chaos. En aquella ocasión la vida era lo primero, por encima de consideraciones jurídicas y morales. Pero nadie puede discutir que se adoptaron dos actitudes muy distintas ante un mismo hecho. ¿Por qué?

De todos modos, llama la atención la repercusión que obtuvo en España el caso de la musulmana Aminatu Haidar y la sordina con que se está tratando el de la cristiana Asia Bibi, a pesar de que la comunidad internacional se ha manifestado pidiendo su libertad, incluido por supuesto el Papa. Nuestro nominal gobierno, brilla por su silencio. ¿Dónde están ahora los de la ceja en apoyo de la vida de Asia Bibi?

No es que en la huelga de hambre de De Juana Chaos y la de Aminatu Haidar, no estuviera en juego el valor supremo de la vida, pero la diferencia estriba en que la de ellos era un acto voluntario en defensa de unas posiciones políticas y a Asia Bibi la quieren matar por el simple hecho de no querer renuncia a ser cristiana, como ya lo han hecho con otros. ¿Qué se hubiera organizado por los medios de comunicación españoles y grupos afines a la izquierda, si nos hubiésemos atrevido a juzgar a los islamistas que a diario ocupan espacios públicos para efectuar sus ritos religiosos? Nosotros liquidamos tradiciones centenarias como es el rendir honores a la Custodia en la capital imperial de Toledo, y por orden de la ministra Carmen Chacón, por vez primera se suprimieron los honores militares en la procesión del Corpus Christi. Los cadetes de la Academia de Infantería, no presentaron armas a la Custodia; no portaron la bandera en la formación y tampoco se encargaron de tocar el himno nacional. Sin embargo, a los musulmanes les proporcionamos nuestros cuarteles para facilitarles el ejercicio de sus ritos e incluso tratamos de eludir la tan traída y llevada Ley de igualdad, cuando una musulmana es presionada por un imán, por adoptar su vida al estilo Occidental.

¿O es que para la izquierda española, el valor de la vida de una persona se establece en función de su edad, los intereses políticos o las creencias o no creencias de quien maneja los hilos del poder?

El 10/07/10, Marruecos inició una escalada de comunicados calumniando a las fuerzas de seguridad españolas y atacando la integridad territorial de España, al reclamar una parte de nuestro territorio, que desembocaron en los lamentables sucesos que se desarrollaron en la frontera de Melilla. ¿Dónde estaban entonces nuestras autoridades incluida la entonces ministra de igualdad Bibiana Aído, para defender nuestra integridad territorial y la agresión personal a varios miembros femeninos de nuestras Fuerzas de Seguridad? No se atrevieron a ejercer la misión para la que fueran investidos, sino que ante la cada vez más provocadora actitud del país vecino, recurrieron a Su Majestad el Rey para que les sacara las castañas del fuego, desgastando su figura y la de la Corona.

En este punto no estaría demás recordar que en 2002, cuando Marruecos invadió con sus fuerzas militares el islote de Perejil, siendo este suceso muchísimo más grave que el del conflicto melillense de meses pasados, el gobierno de Aznar no recurrió a la Casa Real.

El 19/08/10, el ministro de Fomento español, José Blanco, tacha de deslealtad para con España y con el Gobierno, la visita efectuada a Melilla por el señor Aznar. Similar situación se daría con Mariano Rajoy cuando un mes después visitó la misma ciudad y por los mismos motivos, con el agravante asombroso de que el entonces ministro Moratinos pactara con el primer ministro marroquí, un comunicado que atacaba al jefe de la oposición española y calificando parte del territorio español, como “ocupado”. Seguramente el Sr. Blanco sufrió un lapsus y olvidó que Zapatero dijo ser "leal" a España cuando viajó a Rabat a espaldas de Aznar.[4]

El 31/08/10, La Gaceta publica que los pasaportes que expide el reino de Mohamed VI a ciudadanos marroquíes nacidos en Melilla, citan de forma habitual como: “Lugar de nacimiento: Melilla, Marruecos”, lo que, además de constituir una falsificación de datos en documento oficial, en términos políticos, ha de considerarse como un golpe de fuerza de quien actúa con la tranquilidad de que no existirán consecuencias de ningún tipo. Con estos pasaportes, en rigor, pueden viajar por el resto de Europa, extendiendo la percepción de que la soberanía de la ciudad autónoma española, corresponde en realidad a Marruecos, sin que exista —que se sepa— ninguna reacción al respecto por parte del gabinete del Sr. Rodríguez, quien se reunió con el monarca alauita el 20/09/10 en la sede de la ONU y dio por enterrados los conflictos anteriormente reseñados. Reunión que, por cierto, estuvo presidida solamente por la bandera marroquí y de la que Zapatero dijo: " La foto es lo más importante".

Ver video en:
http://www.libertaddigital.tv/ldtv.php/beta/videoplayer.html/giTvDv13ZlQ

El 01/11/10, en su permanente estrategia de presionar a España para que adopte una postura favorable a su tesis con respecto a los territorios del Sahara Occidental, Marruecos inicia una nueva ofensiva en dicho territorio, ante la que nuestras autoridades guardan un silencio total por la violación de los derechos humanos de los saharauis, llegando incluso a apoyar al gobierno marroquí, que agredió salvajemente a ciudadanos españoles en la capital del Sáhara ocupado, El Aaiún, al desautorizar el “Gobierno de España” a sus propios ciudadanos, víctimas de la violencia del gobierno marroquí.

Dijo el dramaturgo francés Víctor Hugo, “El sufrir merece respeto, el someterse es despreciable”.

Por ello, ante todas estas vejaciones, no cabe menos que preguntar ¿Qué grado de fortaleza es la del poderoso vínculo que somete a este gobierno a los deseos de Marruecos? ¿Qué sabe Zapatero, que sabe Marruecos?

César Valdeolmillos Alonso
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[1] El mapa fue portada de "La Vanguardia" (19.12.01)


[2] Para comprobar el estado de las relaciones del Sr. Rodríguez con José María Aznar, entonces Presidente del Gobierno español, conviene leer el artículo firmado en Toledo por Anabel Díez y publicado en El País el 17/12/01. http://www.elpais.com/articulo/espana/Zapatero/inicia/visita/Rabat/reproches/Aznar/situar/PSOE/anti-Espana/elpepiesp/20011217elpepinac_8/Tes?print=1

[3] http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/cordoba/abc.cordoba/2005/01/15/017.html

[4] Libertad Digital, 19/08/10 http://www.libertaddigital.com/nacional/zapatero-dijo-ser-leal-a-espana-cuando-viajo-a-rabat-a-espaldas-de-aznar-1276399841/



viernes, 19 de noviembre de 2010

Rebuznos




“Dale de comer rosas al burro y te responderá con un rebuzno”
Con mi mayor respeto a todos los pollinos del mundo.



Hay una sentencia anónima que dice: “Mezcladas andan las cosas: junto a las ortigas nacen las rosas”. Y esa es ahora la situación de nuestra querida pero maltrecha España.

En el escenario en el que en estos momento nos desenvolvemos los españoles, todo es confusión, desconcierto, inseguridad, temor a no saber como ni cuando podremos salir de ese laberinto que es el amasijo de circunstancias que han hecho saltar por los aires, no solo nuestro bienestar material, sino lo que aun produce mayor zozobra en nuestro espíritu: la voladura controlada que desde el poder se ha hecho de todos nuestros valores y principios, los cuales constituyen parte de nuestro propio ser y la base de una concepción de la existencia.

La visita del Papa para abrazar al apóstol Santiago y consagrar como basílica el Templo Expiatorio de la Sagrada Familia, ha sido la ofrenda de una rosa de amor. Amor que algunos han pretendido mancillar con sus espurios intereses políticos, a los que ineludiblemente van unidos los personales. Ha sido algo tan hermoso que debe hacernos comprender que hay que regocijarse, no de que para llegar a las rosas, haya antes que pasar por las espinas, sino de que las espinas estén recubiertas de rosas.

El primer intento fue el de los nacionalistas catalanes al presentar el gesto del Pontífice de hablar en catalán, un reconocimiento de la identidad nacional de una Iglesia catalana. Pueril y tosco argumento ya que ¿todos? sabemos que solo hay una Iglesia que está en los cinco continentes; que asume, protege y fomenta por respeto, las raíces de todos los pueblos y precisamente por ese motivo es Universal. La Iglesia en la propagación de su mensaje, no hace distinción entre razas, continentes, naciones, nacionalidades y regiones y mucho menos entre ideologías. Hay saber distinguir e interpretar en su justo contexto, entre lo que es su función fundamental que es la propagación de la verdad revelada y otra el respeto debido a la identidad cultural y antropológica de los pueblos, como símbolo de la libertad del ser humano.

El Papa, como cabeza visible de la Iglesia católica más grande del mundo, con más de 1.100 millones de seguidores, no precisa de la de arrogante insolencia del dirigente de un pequeño partido político nacionalista como Artur Mas, cuando este, a modo de condicionante advertencia manifestó: “El Papa tiene que ser consciente de que viene a una nación que es Cataluña, y que no va a una región… meridional mediterránea…, pues sin mucha personalidad… el Papa tiene que ser consciente de que viaja a una nación de profundas raíces cristianas con una identidad propia forjada a lo largo de los siglos. Yo creo que el Papa eso lo entenderá y, si no, le ayudarán a entender que esa es su visita también”. Más adelante y contradiciéndose manifestó: “que para él, como cristiano, la visita de Benedicto XVI "tiene mucho más sentido como padre de la Iglesia católica que como jefe de Estado. Jefes de Estado tenemos muchos, pero representantes al máximo nivel de la Iglesia católica del mundo cristiano, de esos no tenemos muchos".

Como podrán observar por su estilo, su forma de expresión y por la profundidad de su pensamiento, Artur Más sobrepasa de largo a los príncipes de las letras y grandes pensadores españoles.

Francamente, tanto el fondo como la forma de estas manifestaciones, no es que me parezcan propias de una indigna soberbia y menosprecio al resto de los españoles, a los católicos de todo el mundo, a la Iglesia y al propio Papa directamente. Con perdón para los jumentos, me parecen un acomplejado e injustificado rebuzno.

El segundo intento, fue la inconveniente descompostura de nuestro presidente Sr. Rodríguez Zapatero, al ausentarse inoportunamente de España y no estar presente en los actos litúrgicos que para la visita del Papa, estaban programados desde hace muchísimo tiempo. Personalmente me parece una indecorosa y premeditada provocación, pues si bien son respetables sus creencias personales, como Presidente del ejecutivo español, no debe olvidar que legalmente representa a la totalidad todos y cada uno de nosotros, lo que le obliga como mínimo, a respetar las más elementales normas de cortesía para con otro Jefe de Estado que por encima de ello, es guía espiritual de una inmensa mayoría de españoles, practicantes o no practicantes, pero que basan su conducta y razón de ser, en los fundamentos y valores de la fe cristiana. Con mi mayor respeto a los rucios del mundo, entiendo personalmente que el comportamiento de nuestro presidente ante el mundo, una vez más ha sido la proyección de otro estentóreo y discordante rebuzno que contrasta con las palabras de unión, concordia, diálogo, entendimiento y encuentro, proclamadas por el Papa en su visita apostólica a España.

No se porqué, cuando escribo estas breves reflexiones, me viene a la mente el refrán español: “Rebuzno de burro no llega al cielo”.

César Valdeolmillos Alonso.

El apogeo de la desvergüenza



He conocido tantas versiones de la verdad, que ya no se que mentira creerme
Anónimo

Pues eso mismo es lo que podría decir usted amigo lector, después de conocer las diferentes versiones que sobre los resultados de la huelga, hemos sufrido los 40 millones de súbditos del Gobierno y Sindicatos afines, es decir: los españolitos de a pié.

Lo curioso del caso, es que aquellos que nos han expresado valoraciones diametralmente opuestas, tratan de convencernos ardientemente, de que sus palabras no son mas que el reflejo de la pura verdad, por lo cual uno termina por quedar más atragantado que un pato en una clase de física cuántica.

Y no es que haya que esperar a estas alturas, que ningún cargo público nos diga, no ya la verdad. ¡Vamos! Hasta ahí podíamos llegar. Es que ni siquiera cabe esperar que diga, SU VERDAD.

En España, en los tiempos que corren, lo políticamente correcto, es mentir con el mayor descaro y desvergüenza, sin siquiera parpadear. Acción que en cualquier país verdaderamente democrático, al que se le pilla con el carrito del helado faltando a la verdad, tarda 24 horas en dar por terminada su carrera pública y marcharse a su casa.

Pero España es diferente y la perversión del lenguaje que desde hace años se viene promoviendo por parte de la clase política española, ha hecho que lo políticamente correcto convierta la mentira repetida hasta la saciedad, en verdad absoluta; lo blanco en negro y lo impúdico y deshonesto, en lícito, íntegro y honrado.

A estas alturas de la película, que mientan, ya no solo no debe sorprendernos, sino que es lo que cabe esperar de esta casta social ignorante que no ha dado un palo al agua en su vida; que para lo único que sirven es para crearnos problemas y a los que encima nos vemos obligados a mantener de por vida. Lo que debería dejarnos pasmados es que alguna vez, aunque fuese a causa de un arrebato irrefrenable de sentido de la realidad, dijesen algo razonable.

Visto lo visto y escuchado lo escuchado, que falten a la verdad barriendo para casa, lo asumimos ya como un mal irremediable. Irremediable porque nadie le quiere poner el cascabel al gato. Pero eso es una cosa, y otra muy diferente es que a las doce de la mañana, traten de convencerle a uno de que es noche cerrada. Hasta ahí ya no, porque es menospreciar nuestra inteligencia.

El hecho es que, la huelga de ayer es lo último que nos hacia falta en España, país que tiene el dudoso honor de encontrarse a la cabeza del índice de desempleo, a la cabeza del fracaso escolar, en el furgón de cola de la productividad, la competitividad y las prestaciones sociales. País endeudado hasta las cejas por generaciones, lo que significa empobrecimiento y atraso de cara a un futuro bastante más que dudoso y problemático.

Con esta huelga, hemos perdido todos y lo más absurdo, es que no sabemos quien ha salido beneficiado con ella.

Ha perdido el gobierno que ha visto su imagen aún más deteriorada de lo que ya está, por mucho que intente presentarse como víctima de unas medidas que no convencen a nadie, ni sirven más que para crear un estado de confusión e inseguridad jurídica que perjudican a trabajadores, pensionistas, parados y que alejarán la inversión nacional y extranjera por muchos años.

Si alguna imagen podían tener, la perdieron unos sindicatos ideológicos, correas de transmisión de la izquierda, a los que mantenemos todos con nuestros impuestos. Unos sindicatos anclados en los más rancios postulados del siglo pasado, aferrados a unas leyes emanadas de la más dura época del franquismo, en la que la falange tenía un gran poder dentro del régimen y que aún hoy, constituyen un pesado lastre en el despegue de la actividad económica de España y por consiguiente del bienestar y progreso de los trabajadores a los que dicen defender. Y si no, que se lo pregunten a los cuatro millones y medio de parados sin expectativas de recuperar su empleo. Que se lo pregunten al millón y medio de esos parados que ya no cobran ninguna subvención y que muchos de ellos están subsistiendo a la escasa ayuda que les pueden prestar sus familiares y a los comedores de Cáritas y otras instituciones sociales de la Iglesia. Que se lo pregunten a esa masa de nuestra juventud que ve como se les pasan los mejores años de su vida sin poder independizarse ni construir su futuro.

Ayer perdió también una patronal que no representa a nadie, con un presidente que no es precisamente el mejor exponente del empresariado que necesita España en estos momentos, pero a la que también mantenemos todos.

Pero quien más perdió con la demagógica huelga de ayer, fue el pueblo español, que a pesar de todos los cuentos de la lechera que nos pintan desde el poder ejecutivo, cada día que pasa, ve más oscuro e incierto su futuro, incluidos los pobres pensionistas que es en su edad más avanzada cuando, después de haber entregado toda una vida de trabajo a la sociedad, más ayuda necesitan.

Pero las previsiones del Jefe del Gobierno y del partido que le apoya, el PSOE, ante el estupor de propios y extraños, desdicen todo esto y no pueden ser más optimistas, tanto dentro, como fuera de España. Y el Jefe del Gobierno, tiene que saber mucho más que yo de estas cosas. Así que no me hagan ustedes mucho caso, porque esto solo son íntimas reflexiones de alguien que prefiere ser un aprendiz del saber, en lugar de maestro de la mentira y la ignorancia.
César Valdeolmillos Alonso

domingo, 10 de octubre de 2010

LA RAZÓN Y LA MISIÓN

En su visita al Reino Unido Benedicto XVI ha indicado claramente que si los principios éticos que sostienen el proceso democrático no se rigen por nada más sólido que el mero consenso social, este proceso se presenta evidentemente frágil. Esto es aplicable a todas las democracias occidentales y sin duda alguna a España, donde el proceso de perversión de la democracia es particularmente intenso. El juego de mayorías y minorías que puede tener valor para decidir sobre la mejor manera de administrar el país, de tomar decisiones económicas sobre el crédito, el comercio, la energía o el plan de comunicaciones, no puede utilizarse para decidir sobre “nuevos” valores morales, aunque se disfracen como extensión de derechos y otros eufemismos. La interpretación de la moral y la ética que puedan hacer los ideólogos del partido gobernante, desde posiciones que se dicen progresistas, se vienen convirtiendo en leyes, que se imponen obligatorias a todos los ciudadanos, una vez que son aprobadas por una mayoría parlamentaria, aunque esta mayoría se obtenga mediante el sistema de toma y daca: tú me votas, yo te doy. A partir de tales leyes, con la entusiasta colaboración de los medios de comunicación afines y el control del sistema educativo, se busca modificar el alma misma de la sociedad, configurar su forma de pensar para que no utilice su razón, ni busque la verdad, pues la única verdad es la que decida el parlamento. Dice el Papa que las normas objetivas para una acción justa de gobierno son accesibles a la razón, prescindiendo del contenido de la revelación. Benedicto XVI cree en la razón, de la que todo hombre está dotado, con independencia de su religión, para encontrar un fundamento objetivo de la realidad más sólido que las cambiantes mayorías parlamentarias, pero esta razón puede ser y de hecho es manipulada por las ideologías, en detrimento de la dignidad de la persona. Si la ideología imperante no cree que exista una verdad, ni una justicia, ni una ética, accesible al esfuerzo a la razón, se dedica a inventarse una que favorezca la relación de fuerzas en la que unos disfrutan del poder y los demás se contentan con lo que quieran darle de trabajo, de seguridad social, de sanidad, (mientras haya algo que dar, naturalmente) Si las palabras del Papa en el Reino Unido, a que he hecho referencia; iban dirigidas a cualquier persona, con independencia de que tenga una o ninguna religión, lo que ha dicho a los Obispos de Brasil va dirigido expresamente a los cristianos que creen que hay que poner en marcha nuevas técnicas para hacer atractiva a la Iglesia al mundo. Para el Papa la misión de la Iglesia no consiste en hacerse atractiva para el mundo, sino en trabajar al servicio de Jesucristo y existe para hacer que la Buena Noticia sea accesible a todas las personas. Para la eficacia de esta misión es necesario que todos los bautizados se conviertan en misioneros, enamorados de Cristo. La única técnica posible en la difusión de evangelio es que cada cristiano muestre con su propia vida que su encuentro con el Señor lo ha transformado en una persona nueva, cuyos valores no coinciden con los del mundo. Francisco Rodríguez Barragán http://elguadalope.es/2010/10/07/la-razon-y-la-mision/ Publicado en Bitácora de Rebelión Digital el 08-10-10 http://www.camineo.info/news/207/ARTICLE/11507/2010-10-08.html Publicado en Análisis Digital el 09-10-10 http://www.analisisdigital.com/Noticias/Noticia.asp?id=49856&idNodo=-5

miércoles, 28 de julio de 2010

¿A quién le importa España?


“Prometo por mi conciencia y honor, cumplir fielmente las obligaciones del cargo de Presidente de Gobierno, con lealtad al Rey, y guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado, así como mantener el secreto de las deliberaciones del Consejo de Ministros”

José Luis Rodríguez Zapatero
Palacio de la Zarzuela,
17 de abril de 2004 y 12 de abril de 2008


Ese grupo de hombres que conquistó el Mundial de Futbol, fue el artífice de que los españoles nos sintiésemos orgullosos de nosotros mismos y volviésemos a sentir sensaciones, ilusiones y sentimientos que desde hacía mucho latían adormecidos en lo más profundo de nuestro yo. A causa de las constantes falacias proferidas por la izquierda y los grupos mediáticos que corean y amplifican sus consignas, los españoles habíamos perdido nuestra propia estima y cobardemente acomplejados, sustituíamos la palabra España, por el concepto: “este país”; la expresión sagrada en todo el mundo occidental de “Patria”, nosotros la borramos de nuestras conciencias porque la izquierda logró que se identificase con el fascismo; lo mismo hicieron con la bandera, permitiendo e incluso fomentando, que fuese ignorada, sustituida, insultada, escupida, ultrajada y hasta quemada con, al menos, indiferente complacencia.

Pero la Selección Nacional Española de Fútbol, Nadal, Contador, Alonso, son ese grupo de hombres que ha conseguido poner el nombre de España a la altura que por su historia le pertenece, e hicieron posible el milagro: que los españoles olvidásemos nuestros complejos y orgullosos, enarbolásemos nuestra bandera; gritásemos con entusiasmo la palabra España y cantásemos con emoción ¡Soy español!, ¡Soy español!, ¡Soy español! Y ello, con evidente disgusto de una izquierda perdida, sin norte, sin ideas y con la mirada puesta en la destrucción de los valores y principios en que siempre se inspiró la unidad de España y con escandalosa alarma y nerviosismo de los totalitarismos nacionalistas.

Del entusiasmo de la roja —como malintencionadamente denomina el Sr. Rodríguez a la Selección— pasamos al desencanto de la negra que tenemos encima. De la inyección de optimismo que nos produjo nuestra selección, al pesimismo fundado que nos causó el debate sobre estado de la nación.

Quien siguiera el mismo con alguna atención ¿Qué consecuencias pudo sacar? Pues que este no constituyó otra cosa mas que un manifiesto escarnio y desprecio de los políticos —que dicen representarnos— para todos los españoles y especialmente, para los más desfavorecidos.

En el hemiciclo pudimos contemplar a un presidente del ejecutivo preso de sus propias contradicciones, sin iniciativas, sin soluciones para los problemas que acosan a los españoles y a merced de los acontecimientos. Su patética imagen, me recordó la de aquel neurótico y peligroso capitán de barco, que Humphrey Bogart interpretara magistralmente en “El motín del Caine”.

España es hoy una nave sin rumbo, sin timonel y con un capitán abatido por la galerna, con la sola y única idea de mantenerse en su puesto, “le cueste lo que le cueste”, intentando llegar desesperadamente al puerto de las próximas elecciones.

En su derivar, no solo ha dilapidado las repletas bodegas de la nave que recibió, sino que además de hipotecarla por varias generaciones, haciendo oídos sordos al escorbuto que supone para su tripulación —más de cuatro millones y medio de parados— y contra las órdenes recibidas del Cuartel General Constitucional[1], sigue siendo su voluntad entregar arbitrariamente parte de esa nave a la deriva que es España, a los jerarcas políticos independentistas, lo que pudiera constituir un fraude de Ley[2] de muy graves consecuencias.

Pero es que continuando en términos marinos, la Intervención Delegada del Estado Mayor de la Armada, representada por el jefe de la oposición, por pura estrategia electoral, en el legítimo y obligado ejercicio de las funciones que tiene encomendadas por la Constitución, renunció a presentarse como la opción de cambio decidida, sólida, clara y convincente, capaz de recuperar el rumbo perdido. Y ello en una situación tan delicada y peligrosa como la que, por voluntad de su capitán, se encuentra el barco, a punto de partirse en pedazos y naufragar para siempre.

En condiciones tan extremas, quien tenía el lícito poder y deber para poner de manifiesto las peligrosas arbitrariedades cometidas por quien ha inspirado, estimulado y promovido leyes inmorales e injustas y movimientos orientados a destruir todos los valores en los que desde hace más de quinientos años se ha asentado la realidad de la nación española, optó por ignorar tan temerario proceder y se limitó a exponer una serie de generalidades de tipo económico ya sabidas —aunque no por ello menos importantes— y meterse en la inútil petición de que el capitán abandone la nave y en la estéril polémica de si usted es malo y yo soy bueno y viceversa. Pero en absoluto rozó siquiera uno de los problemas más graves que tiene planteados España, que es la voluntad que el capitán tiene, aun en contra de lo sentenciado por el Tribunal Constitucional, de entregar parte de la nave a las oligarquías nacionalistas. Pero afrontar ese problema con honradez, con la Ley en la mano, con una auténtica vocación de servicio a España y los españoles, era políticamente incorrecto, por si en el futuro había que negociar con ellos para poder obtener parte del mando del buque.

Por el contrario, se achicó cuando un envalentonado capitán le espetó que aguantaría hasta el final le costase lo que le costase y para coronar el plante, le desafió a que se atreviese a llevar a cabo su relevo en el mando, mediante los mecanismos previstos en el reglamento: presentar una moción de censura.

Ya sabemos que a las oligarquías nacionalistas —que no a su pueblo— les conviene mantener al capitán en su puesto, pero sin poder; entregado mansamente a sus voraces e insaciables demandas encaminadas a seguir saqueando la nave e imponer en la misma su Ley, incluso mediante la baladronada amenaza de proclamar unilateralmente la independencia.

En la posición privilegiada en que ahora se encuentran, no cabe pensar bajo ninguna circunstancia que prestasen su apoyo a una moción de censura, relevando de su puesto a un capitán que es en sus manos, el sumiso brazo ejecutor de sus ya desenfrenadas ambiciones.

Pero aun así, y en la más que probable posibilidad de no ganar en el intento, entiendo que una inmensa mayoría de los españoles habría tenido la posibilidad de constatar cual era el camino alternativo que nos ofrecía quien solicitaba su relevo. En esa tesitura, cada opción política se habría visto en la necesidad de descubrir sus cartas; el desgaste para quien ahora capitanea la nave, hubiese sido inconmensurable, constituyendo un comienzo mucho más próximo, de un final anunciado.

Naturalmente, en ese descubrir cada uno sus cartas, quien legítimamente aspirase a ostentar el mando de la nave, hubiese tenido que exponer cuales serían las disposiciones, no solo económicas, sino también de regeneración moral y política y sobre todo, de organización territorial, que a su entender habría que poner en práctica, para corregir el rumbo y evitar el naufragio. Y lo cierto es que el buque se encuentra ya en condiciones tales, que a la tripulación solo se le puede prometer austeridad en su gobernación y sacrificios para todos, durante mucho tiempo.

Reconozco que no es un programa muy sugestivo que posibilite ganar unas elecciones. No son pocos los que prefieren mirar hacia otro lado y pensar que no es tan fiero el león como lo pintan. Veremos que piensan mañana, si tienen la desgracia de verse afectados por la epidemia del paro; la degradación de la sanidad y la educación; la emancipación sexual de sus hijos a los 14 años; los efectos explosivos de la píldora del día después o un aborto ignorado de sus hijas a los 16 años; la congelación y rebaja de sus pensiones o la casi nula virtualidad de la Ley de dependencia

Sin embargo es urgente que la oposición se desprenda de una vez por todas de sus innumerables complejos por miedo a que le llamen facha, fascista, le califiquen de extrema derecha y otras falacias similares y se presente como una opción compacta y clara, dispuesta a presentar transparentemente, sin dobleces, disimulos u ocultamientos, el programa que la gran mayoría de los españoles estamos esperando.

Es cierto que para obtener el poder y arreglar —hasta donde se pueda— las perversidades que se han cometido, antes hay que ganar las elecciones, lo cual no le va a resultar a la oposición nada fácil. El capitán está decidido a jugar marrulleramente y hasta el límite, todas las bazas que tenga en su mano. Su único y exclusivo es seguir en el poder y llevar a cabo su plan de conducir la nave al temerario puerto ideológico de los años treinta del siglo pasado.

De hecho sus bazas ya las está jugando con la mayor hipocresía y sin el menor escrúpulo, entregando parte de la nación a las jerarquías minoritarias nacionalistas, aceptando el estatuto —que no la sentencia— catalán; poniendo en libertad sin causa ni justificación alguna y con evidente desprecio hacia las víctimas, a presos etarras con las manos manchadas de sangre, posibilitando por todos los medios que haya una facción de la banda criminal que se pueda presentar a las elecciones municipales; ganando tiempo para que a poco que pueda mejorar la economía en el futuro, las circunstancias le permitan presentarse como el salvador de la misma, cuando ha sido él, quien con sus demagógicos derroches, ha dilapidado la herencia recibida. Pero por si todo esto no resultase como tiene previsto, tengo la convicción de que la última jugada la tiene ya preparada para que se olvide todo el deterioro y quebranto, tanto moral como económico, que en tan escaso tiempo nos ha causado y muy bien pudiera ponerla en práctica poco antes de las elecciones. Los que conocen a fondo su trayectoria, saben que es todo un experto en el dividir para vencer. Puede ser una jugada maestra para profundizar aún más en la brecha que él se ha encargado de abrir para dividir a los españoles en buenos y malos, fascistas y progresistas, caverna y futuro y lograr que, como infortunadamente ya ocurrió una vez, volvamos a enfrentarnos entre nosotros. Es muy probable que eligiera ese momento, como el más conveniente a sus intereses ideológicos, para promover la ya anunciada Ley de Libertad religiosa, que en el fondo, dados los antecedentes de la inmoralidad de otras leyes ya aprobadas, cabe suponer que no será otra cosa que la expresión legal de su radical anticlericalismo, provocando un enfrentamiento esencial con la Iglesia Católica.

Pero por si hubiese duda, fijémonos las palabras del capitán del barco cuando dice que el "proceso de paz" fue un "acierto" que "sembró una solución definitiva"[3]» , al mismo tiempo que ETA ya habla del "resultado fructífero" de sus años de terror[4]; o las del presidente nacional socialista de la Generalidad de Cataluña, manifestando que: "Recrearse tanto en lo de la unidad de España es casposo e innecesario"[5].

En contraste con estas vergonzosas manifestaciones, profundicemos en las palabras que el Rey de todos los españoles, pronunció en su tradicional invocación al apóstol Santiago: “Te ruego nos ayudes a superar las dificultades que afecten a nuestra vida colectiva y a resolver cuanto antes la grave crisis colectiva que atravesamos de tan duras consecuencias para millones de personas y familias, particularmente para nuestros jóvenes. Ilumina por ello a nuestras autoridades y responsables políticos, económicos y sociales, para que sirvan con generosidad al interés general y favorezcan siempre la cohesión y entendimiento entre todos, atendiendo con eficacia a los problemas de nuestros ciudadanos. Ayúdanos a erradicar el odio, la violencia y la sinrazón de la barbarie terrorista, cuyas víctimas y familiares afectados merecen todo nuestro respaldo y están siempre en nuestros corazones. Patrón de España: te pido que fomentes todo aquello que nos une y nos hace más fuertes, que ensancha el afecto en nuestros ciudadanos, que asegura la solidaridad entre las comunidades autónomas y que hace de España la gran familia unida, al tiempo que diversa y plural, de la que nos sentimos orgullosos”.

El rumbo que desde el primer día tomó quien ahora comanda la nave que España, no es otro que el desarrollo de una estrategia inmoral basada en un oportunismo sin escrúpulos, para mantenerse en el poder y desplegar una política personal, propia de lunáticos iluminados que pretenden cambiar el curso de la Historia y que al final, lo único que consiguen, es sembrar el odio, la ruina y la destrucción de la sociedad sobre la que ejercen su dominio, con graves consecuencias para aquellas otras que les rodean y con las que mantienen contacto. Sin retroceder demasiado en el túnel del tiempo, el mundo aún recuerda con horror la historia del nacional socialismo desplegado por el cabo bohemio Adolf Hitler, líder e ideólogo del Partido Nacionalsocialista Alemán de los Trabajadores.

Son personas con mente dictatorial y totalitaria, que aprovechando las posibilidades que les brinda la democracia —no olvidemos que Hitler fue elegido democráticamente en las urnas— se instalan en el poder para imponer el pensamiento único, perpetuarse en el mismo y destruir la esencia misma del sistema democrático. Las trágicas consecuencias de la suprema potestad rectora y coactiva en manos de una insensata ignorancia, pueden ser imprevisibles.

De ahí que lo más urgente sea relevar del mando al capitán de la nave, intentando que el relevo constituya un auténtico descalabro para la opción que representa. Será este el único modo existente, para que sea excluido de toda facultad de mando entre quienes un día confiaron en él, le apoyaron y luego se vieron traicionados.

Parece lógico pensar que su relevo dentro de sus propias filas, debiera generar en las mismas una profunda reflexión que diese como fruto, el que la nueva dirección fuese otorgada a otros dirigentes que tuviesen el necesario sentido de la realidad de la sociedad española y del Estado.

Si queremos devolver a España, al menos, parte de la prosperidad; la influencia y prestigio internacional perdidos, habrá que desandar una buena parte del camino recorrido en los últimos seis años y ello no sería posible ni con un triunfo de la oposición por mayoría absoluta, circunstancia que no me parece nada probable, dada la ambigüedad del aspirante. Pero incluso, aunque se llegase a dar esta circunstancia, sería necesario establecer trascendentales y muy sólidos pactos de Estado con el principal partido de la oposición, ya que los desmanes cometidos han sido de tal calibre, que a mi modesto entender, se hace inevitable ya una reforma de la Constitución y la Promulgación de una nueva Ley Electoral.

Enumerar ahora las traiciones que con el legado recibido de nuestra historia se han cometido en los últimos seis años y las graves consecuencias que de ellas habrán de derivarse, daría para escribir varios tomos.

De no producirse estas circunstancias y el comandante siguiese al mando de la nave hasta conducirla al puerto por él deseado, las elecciones de 2012, los daños que aún podría causar a la misma serían de tal naturaleza, que cabría aplicar las palabras que don Luis Mejía dirigiese a don Juan Tenorio en la famosa obra de Zorrilla, en relación con la seducción de Doña Ana de Pantoja: “Don Juan, yo la amaba, sí; mas con lo que habéis osado, imposible la hais dejado para vos y para mí”.

César Valdeolmillos Alonso
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[1] Tribunal Constitucional


[2] “Los actos realizados al amparo del texto de una norma que persigan un resultado prohibido por el ordenamiento jurídico, o contrario a él, se considerarán ejecutados en fraude de Ley y no impedirán la debida aplicación de la norma que se hubiere tratado de eludir”. Punto 4, Art. 6, Capítulo III del Código Civil Español.

[3] Declaraciones a “El País” publicadas el 25-07-2010

[4] Diario Gara, 25-07-2010

[5] Declaraciones a “El País” publicadas el 25-07-2010